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Algoritmos

BV-SALA: la capa de coste de LLM, por dentro

BV-SALA se sitúa entre tu aplicación y la API del modelo y, en cada petición, elige la ejecución más barata que aún cumple tu contrato de calidad. Este artículo formaliza esa decisión como un problema de optimización con restricción, recorre los tres libros contables del ahorro —evitar la llamada, quitar lo innecesario, comprimir lo que queda— y explica la parte menos glamurosa y más importante: cómo medimos. Mismo modelo en dos brazos, coste cotizado con el tokenizador del propio proveedor y publicación del suelo del intervalo de confianza al 95 %, nunca de la estimación halagadora.

BiVelio Research5 min de lectura

La factura de un sistema con LLM no crece con el valor que produce: crece con los tokens que mueve. Y la mayor parte de esos tokens no hacía falta moverlos. Contexto repetido en cada turno, herramientas declaradas que nunca se usan, preguntas cuya respuesta ya se calculó hace un minuto. BV-SALA es la capa que se coloca delante de tu proveedor y, en cada petición, responde a una sola pregunta: ¿cuál es la ejecución más barata que todavía cumple tu contrato de calidad?

Este artículo cuenta cómo pensamos esa pregunta: la formalización, los tres libros contables en los que cae cada ahorro, y la metodología de medición — que es, deliberadamente, la parte más estricta del sistema.

La decisión, formalizada

Para una petición xx (prompt, contexto, herramientas), el proveedor cobra una función esencialmente lineal en tokens:

C(x)  =  cinTin(x)  +  coutTout(x)C(x) \;=\; c_{\text{in}} \cdot T_{\text{in}}(x) \;+\; c_{\text{out}} \cdot T_{\text{out}}(x)

donde TT cuenta tokens con el tokenizador del propio proveedor — no con una aproximación nuestra — y cin,coutc_{\text{in}}, c_{\text{out}} son sus precios vigentes. BV-SALA dispone de un catálogo Π\Pi de transformaciones de la petición: eliminar redundancia, podar herramientas, comprimir la codificación, resolver sin llamar. Elegir bien es un problema de optimización con restricción:

π  =  arg minπΠ  E[C(π(x))]s.a.Q(π(x))τ\pi^{*} \;=\; \operatorname*{arg\,min}_{\pi \,\in\, \Pi} \; \mathbb{E}\big[\, C(\pi(x)) \,\big] \qquad \text{s.a.} \qquad Q(\pi(x)) \,\ge\, \tau

La restricción QτQ \ge \tau es el contrato de calidad: la transformación más barata no vale nada si degrada la respuesta. Y aquí está la dificultad intrínseca del problema: QQ no es observable antes de ejecutar. Por eso cada transformación del catálogo lleva su propia guarda — se aplica solo si sale a cuenta, con el coste de decidir contabilizado dentro del ahorro, no escondido fuera.

Los tres libros contables

Cada petición optimizada se atribuye a exactamente un libro contable, según el mecanismo dominante. Esta partición no es cosmética: es lo que permite que las cifras signifiquen algo.

01 — Evitar la llamada por completo. Resolutores deterministas para lo que no necesita un modelo, caché exacta para lo ya respondido y singleflight para colapsar peticiones idénticas concurrentes en una sola ejecución. Ahorro medido del libro: 17,9 %.

02 — Quitar lo que no hacía falta enviar. Herramientas podadas del catálogo declarado, recuperación selectiva en lugar de contexto completo, y eliminación del contexto redundante que viaja turno tras turno. Ahorro medido: 38,6 %.

03 — Comprimir lo que queda. Codificación más ligera de lo que sí tiene que viajar — y solo cuando la compresión misma sale a cuenta. Ahorro medido: 45,1 %.

El ahorro de un libro \ell sobre el conjunto RR_\ell de peticiones atribuidas a él se define contra el brazo ingenuo:

S  =  1    xRC(π(x))xRC(x)S_\ell \;=\; 1 \;-\; \frac{\sum_{x \in R_\ell} C\big(\pi^{*}(x)\big)}{\sum_{x \in R_\ell} C(x)}

Dos consecuencias directas de la partición. Primera: estas cifras no se suman — cada una habla de su propio denominador, y presentarlas agregadas sería contar el mismo euro dos veces. Segunda: un paso cuyo libro no despeja el cero no aparece publicado. Si una transformación no ahorra de forma demostrable, su cifra no existe.

Cómo medimos: el suelo del intervalo, no la estimación halagadora

La metodología es la parte del sistema de la que más nos fiamos, porque es la que menos margen de interpretación deja:

  1. Mismo modelo, dos brazos. Cada petición se evalúa como la enviaría tu aplicación (brazo ingenuo) y como la envía BV-SALA. Nunca comparamos modelos distintos ni épocas distintas.
  2. Coste cotizado con el contador del proveedor. Sin línea base modelada: los tokens los cuenta el tokenizador oficial y los precios son los del proveedor. El número que publicamos es el que verías en tu factura.
  3. Se publica el suelo del intervalo de confianza del 95 %. Con nn peticiones y ahorro muestral S^\hat S, publicamos la cota inferior unilateral
Spub  =  S^    z0.95se^(S^)S_{\text{pub}} \;=\; \hat S \;-\; z_{0.95}\,\widehat{\operatorname{se}}\big(\hat S\big)

es decir, el valor que el ahorro real supera con un 95 % de confianza — nunca la estimación puntual, que siempre es más fotogénica.

Con esa vara de medir, los resultados publicados hoy son:

Proveedor · modeloResultado publicado
OpenAI · gpt-4o-mini≥ 23,1 % menos factura, verificado al 95 %
Anthropic · claude-sonnet-4-578 % menos coste con caché de prefijo

El signo \ge del primero no es retórica: es la cota inferior del intervalo. Y la segunda cifra ilustra el libro 01 en su mejor terreno — cuando el prefijo del contexto se repite, la caché del proveedor convierte tokens caros en tokens baratos, y el contador del propio proveedor lo certifica.

Por qué el problema es más duro de lo que parece

Tres fuentes de complejidad intrínseca que condicionan todo el diseño:

La restricción es estocástica. Q(π(x))τQ(\pi(x)) \ge \tau se decide antes de ver la respuesta. Las transformaciones agresivas (reescritura, compresión) solo se activan donde la evidencia acumulada indica que preservan la intención; en la duda, la petición viaja intacta. Preferimos ahorrar menos que degradar en silencio.

El coste de decidir cuenta. Analizar cada petición también consume. Toda la contabilidad de BV-SALA es neta: el ahorro publicado descuenta el coste de la propia capa. Un optimizador que se paga a sí mismo con la letra pequeña no es un optimizador.

La correctitud de la caché es semántica, no sintáctica. Una caché exacta y un singleflight solo son ahorro si la respuesta reutilizada sigue siendo válida para la petición nueva. Las claves incorporan todo lo que condiciona la respuesta — modelo, versión, herramientas visibles, contexto efectivo — y ante cualquier diferencia, se llama.

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